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A Perfect Storm: José González y la perfecta disonancia ante el imperio del algoritmo

Escrito

(escuchando “A Perfect Storm” | José González)

Jorge Cocompech | José González – IG Personal


Hubo un tiempo en que la música de José González era el refugio absoluto del silencio. En esos ayeres de Veneer (2003), su guitarra parecía ser el único instrumento capaz de detener el ruido del mundo. Hoy, tras años de seguirle el rastro desde su Suecia natal hasta sus experimentos con Junip, me encuentro con “A Perfect Storm”, un adelanto que se siente como un reencuentro, pero con las cicatrices de quien ha visto pasar demasiadas estaciones. Vengo de esa escuela donde el minimalismo no es falta de recursos, sino un exceso de intención. González siempre ha sido el maestro de decir mucho con un solo arpegio. Sin embargo, en esta pieza, la calma habitual se siente cargada de una electricidad estática; una tensión que nos advierte que la tormenta ya no está afuera, sino que la llevamos puesta.

El Futuro: Against The Dying Of The Light (Lanzamiento: 27 de marzo, 2026)

Lo que se espera de este quinto álbum, y que “A Perfect Storm” confirma, es un José González “maximalista” (dentro de sus propios estándares):

  • Del Fingerpicking al “Desert Blues”: Como bien notaste, ya no solo hay arpegios limpios. Ahora hay clímax con distorsión y una percusión más agresiva, casi tribal. Hay una transición hacia el final del track donde las disonancias de la guitarra nos regalan un clímax contenido, recordándonos que incluso en la tormenta más perfecta, hay una estructura que nos sostiene.
  • La Lucha contra el Algoritmo: Líricamente, el disco es un manifiesto. José ha declarado que este material reflexiona sobre los "incentivos perversos" de la tecnología y cómo nos estamos volviendo obsoletos. Es un disco político-tecnológico, una rebelión contra la "muerte de la luz" (la razón humana).
“Hey now! it’s not random, / if we’re the ones to cause the storm” A Perfect Storm | José González

Esta línea es el eje moral de la anotación. González rompe la cuarta pared para recordarnos que la “tormenta” —esa saturación de ruido, algoritmos de recomendación y burbujas de filtro— no es un fenómeno meteorológico inevitable, sino una construcción humana. Al cantar “it’s not random”, José apela a una recuperación de la agencia: si nosotros causamos la tormenta, nosotros podemos decidir dejar de bailar al ritmo de un tambor que no nos pertenece .

En este contexto, lo orgánico deja de ser solo una elección estética para convertirse en una postura política. Ser “orgánico” hoy es un acto de resistencia contra la programación algorítmica. Mientras la IA busca la perfección matemática y la predicción, González se aferra al error humano, al trasteo de la cuerda y a la métrica que respira.

La paradoja de la tormenta programada

Es aquí donde el diseño sonoro y el discurso colisionan. La producción de “A Perfect Storm” utiliza capas de eco que emulan el “ruido blanco” de la hiperconexión, pero lo hace a través de instrumentos analógicos. Es una forma de combatir al algoritmo con sus propias armas: crear una atmósfera densa pero habitable, reclamando el espacio que la programación predictiva nos ha quitado.

Como bien diría Sartori —y como González parece subrayar en cada verso—, el riesgo no es la tecnología per se, sino la pérdida de nuestra capacidad de entender que somos nosotros quienes sostenemos la batuta de este desastre.

Puentes sonoros: Del silencio a la pulsión

Para entender cómo llegamos a esta densidad, es necesario revisitar estos tracks que nos sirven de mapa sobre su evolución en el fingerpicking y su carga lírica:
  • Cycling Trivialities (In Our Nature, 2007): El ejemplo máximo de cómo José utiliza la repetición hipnótica para crear tensión. Líricamente nos prepara para su crítica a la futilidad; la guitarra aquí es un motor constante que no descansa.
  • What Will (Vestiges & Claws, 2015): Esta es la verdadera antecesora de la tormenta actual. Aquí, el fingerpicking abandona la dulzura para volverse un galope mecánico y urgente. Es el puente técnico donde José empieza a usar la disonancia para subrayar una pregunta existencial que hoy, en 2026, parece haber encontrado una respuesta amarga: la tormenta no es un accidente, es nuestra elección.
  • El Invento: (Local Valley, 2021): Su importancia radica en el cuestionamiento existencial. Es el puente lírico directo: la duda sobre quiénes somos y qué hemos creado, ejecutada con una delicadeza que contrasta con la "mugre" sónica que recibiremos en marzo.

Al final, González huye del brillo excesivo; busca la madera, el roce de los dedos, el sonido del aire moviéndose en la habitación. Esa honestidad es la que nos permite dar el salto de fe.

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