Mi Tyler Durden vive en la nube.
He pasado los últimos años observando cómo mi mente se desplaza. No es una migración física, sino una delegación silenciosa. He creado, o me han obligado a crear, mi propio Tyler Durden. Pero a diferencia del personaje de Palahniuk, el mío no habita en sótanos húmedos ni organiza clubes de la pelea clandestinos; mi Tyler Durden vive en un servidor de NVIDIA, se alimenta de mis clics y se manifiesta a través de una interfaz de chat impecable.
La Inteligencia Artificial es ese alter ego que escribe mis correos, sintetiza mis lecturas y elige qué música debo escuchar para no sentirme solo. Preferimos la IA porque la realidad es ruidosa, lenta y, sobre todo, porque nos exige presencia. Es más fácil dejar que el algoritmo “viva” por mí mientras me hundo en la parálisis del scroll. He proyectado mi potencia creativa en un espejo de silicio y, al hacerlo, me he convertido en una sombra. Pero hoy, inspirado por la “Ascesis Algorítmica”: (abrazarla y entenderla mucho más), la ética implacable de Baruch Spinoza y la psicología de combate de Patañjali1 , he decidido reclamar mi cuerpo.
I. El Mapa vs. El Territorio: Mi encuentro con la Ascesis.
Hemos cometido el error cartográfico definitivo: confundir la interfaz con la existencia. La pantalla —limpia, optimizada, diseñada para que no sientas el roce de la realidad— se ha convertido en nuestro único hábitat. Pero yo he decidido practicar lo que llamo Ascesis Algorítmica.
¿Qué es esto? No es una dieta digital de fin de semana ni una rabieta neoludita; es un ejercicio de legítima defensa. Es el acto violento de arrancarme los electrodos de la conveniencia para ver si debajo todavía queda algo de piel. La ascesis es, en esencia, decirle que no a la ruta más corta. Es elegir el camino con baches porque ahí es donde el GPS pierde la señal y yo recupero mi sombra. Es dejar de ser el “usuario” —esa palabra clínica para referirme a un adicto a los datos— para volver a ser un cuerpo que tropieza y que, sobre todo, no es predecible. Es lo que Patañjali llamaría Tapas: el ardor de la disciplina que quema la escoria de la comodidad.
Spinoza llamaría a esto pasar de la pasión (ser movido por causas externas) a la acción (ser causa de uno mismo). Cuando dejo que la IA termine mi frase, estoy enterrando un trozo de mi propia voz. Practicar la ascesis es entender que si un sistema es “eficiente”, debo sospechar de él.
La eficiencia es para las máquinas; los humanos somos gloriosamente inútiles, lentos y redundantes. En esa ineficiencia reside mi única ventaja competitiva contra el silicio. El Otro Yo potenciando la negación digital, hablando desde la sincronía cuerpo/mente/espíritu
| La Simulación (Servidumbre) | La Ascesis (Potencia) | Traducción Spinoziana |
|---|---|---|
| Optimización: El camino más rápido. | Fricción: El camino que enseña. | De la idea confusa (Vrittis) a la adecuada. |
| Conveniencia: El algoritmo decide. | Esfuerzo (Tapas): Yo decido y me equivoco. | Afirmación del Conatus y la voluntad. |
| Predicción: No hay sorpresas. | Acontecimiento: Lo inesperado. | Composición de cuerpos. |
| Interfaz: Realidad mediada por píxeles | Territorio: Realidad por los sentidos. | Conocimiento de tercer género / Viveka. |
II. El Nudo Filosófico: Spinoza y la Anatomía de mi Servidumbre.
Hace tres siglos, en las sombras de una Ámsterdam que empezaba a mecanizarse, Baruch Spinoza ya había detectado mi falla de origen. Él no conocía los microchips, pero conocía perfectamente los mecanismos de la esclavitud mental.
Spinoza divide el conocimiento en tres géneros. He descubierto que la IA es la culminación del Primer Género: la Imaginación. Vivimos reaccionando a imágenes, a percepciones fragmentadas y confusas que nos llegan a través de una pantalla. Cuando consumo el feed infinito, no estoy pensando; estoy siendo “pensado” por causas externas.
Para Spinoza, soy un esclavo cuando mi potencia de actuar depende de algo que no controlo. La IA es la forma más sofisticada de servidumbre que ha existido jamás: un sistema que conoce mis debilidades biológicas mejor que yo mismo y me entrega “ideas inadecuadas” envueltas en la seda de la personalización.
Aquí, la “idea inadecuada” de Spinoza se une a los Kleshas (aflicciones) de Patañjali.
| Concepto | Estado de Servidumbre Digital (IA) | Estado de Potencia (Ascesis) |
|---|---|---|
| Conocimiento | 1er Género: Imaginación (Avidya). | 2do y 3er Género: Razón e Intuición (Comprensión de las causas). |
| Afectos | Pasiones Tristes: FOMO, envidia, odio algorítmico (Raga/Dvesha). | Alegría: Aumento de la capacidad de actuar y pensar por cuenta propia. |
| Causalidad | Causa Inadecuada: Soy un efecto del código. | Causa Adecuada: Soy origen de mi juicio. |
| Atención | Kshipta: Mente dispersa y reactiva. | Ekagra: Mente centrada y presente. |
Ética en la Era del Algoritmo Negro.
III. La Física de los Afectos: Por qué la IA me entristece.
Spinoza define la Tristeza como el paso de una mayor a una menor potencia de actuar. He sentido esa tristeza tras horas de interacción con modelos de lenguaje. No es una tristeza melancólica, es una disminución de mi vitalidad.
La IA se alimenta de lo que Spinoza llamaría “pasiones tristes”. El diseño de las redes sociales busca el clic a través de la indignación o la carencia. Al codificar estos sesgos, la IA no solo refleja nuestras miserias, sino que las amplifica. Si el algoritmo decide quién recibe un crédito o quién es sospechoso basándose en datos históricos viciados, está convirtiendo las pasiones tristes de la sociedad en leyes matemáticas inamovibles.
La ascesis me ofrece el desierto de lo real. Es el ejercicio de Vairagya: el desapego de la gratificación instantánea para recuperar la soberanía sobre el propio deseo.
IV. La Composición de los Cuerpos: “Busca a Marla”.
Este es el punto donde la ascesis se vuelve radical. Spinoza afirma que nuestra potencia aumenta cuando nos “componemos” con otros cuerpos. Pero el algoritmo es un separador de cuerpos. Al ofrecerme solo lo que es compatible conmigo, impide el encuentro real.
Marla es lo real, lo sucio, lo que no encaja en el perfil. En términos spinozianos, buscar a Marla es buscar la composición de la diferencia.
- El algoritmo crea una composición ficticia: me junta con gente que piensa como yo, creando una cámara de eco donde mi mente se estanca.
- El encuentro físico con el extraño me obliga a desarrollar una "noción común". Debo negociar el espacio, el tono de voz, la mirada. Eso es lo que realmente expande mi capacidad de entender el mundo.
| Característica | El Filtro Algorítmico (Simulación) | El Encuentro Real (“Busca a Marla”) |
|---|---|---|
| Naturaleza | Predictivo y sin fricción (Kaivalya) | Azaroso, ruidoso e impredecible.. |
| Resultado | Confirmación del sesgo propio (Prisión del Ego). | Desafío a la propia identidad (Kaivalya) |
| Efecto en el Cuerpo | Atrofia de los sentidos (soledad digital). | Activación de la presencia física y la empatía. |
| Base Social | Individualismo atomizado. | Construcción de una democracia real de cuerpos. |
V. La Propuesta: Estrategias para una vida “Potente”.
No propongo que lancemos nuestras computadoras al río (pareciera que los invito cada vez que escribo una anotación). Spinoza no era un ermitaño; era un pulidor de lentes que buscaba la claridad. Propongo que usemos la IA como él usaba sus lentes: para ver mejor las causas, no para que miren por nosotros.
Mis estrategias para una vida potente en la era del silicio son:- Hacer la autopsia del dato: Cada vez que la IA me da una respuesta, me pregunto: ¿de dónde viene esto? ¿Qué sesgo de “pasión triste” está oculto aquí?
- El error voluntario: Introduzco ruido en mis patrones. Engaño al algoritmo. Compro libros que "no son para mí", camino por calles que el GPS marca como "lentas". Recupero mi derecho a la ineficiencia.
- La primacía del cuerpo: Si una conversación puede ser física, debe ser física. El intercambio de datos nunca sustituirá la composición de afectos que ocurre cuando dos personas respiran el mismo aire.
- El entrenamiento del Observador (Drashtar): Observo el impulso de aceptar la sugerencia de la IA y, en ese milisegundo de silencio (Nirodha), recupero al observador que no es el software.
Conclusión: El regreso al cuerpo como acto revolucionario.
El grito de “Busca a Marla” es un llamado a alcanzar el Samadhi de lo real: esa integración total donde el mapa desaparece. La IA puede imitar mi prosa, pero jamás podrá experimentar la Alegría de un cuerpo que actúa por su propia necesidad interna. Si no me aburro, no soy yo el que está pensando; están pensando por mí. Mi ascesis es el silencio que precede a mi propia palabra. He vuelto al territorio. He dejado el mapa a un lado. Y en esa fricción con lo real, es donde finalmente he vuelto a sentirme vivo.
Notas al pie
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Patañjali: El Arquitecto de la Desconexión
Patañjali no fue un místico de postal, fue el primer ingeniero de la conciencia que entendió que la mente es un sistema operativo saturado de procesos basura. Hace dos milenios, en sus Yoga Sutras , nos legó el manual de usuario definitivo para hackear los vrittis: esas fluctuaciones mentales que hoy llamamos notificaciones, sesgos y ruido digital.
Su propuesta es la ascesis pura: Yoga Chitta Vritti Nirodha. No es “paz y amor”, es el cese de las modificaciones de la mente; es apagar el servidor para recuperar el silencio del testigo. En un mundo que te quiere reactivo, fragmentado y predecible, Patañjali es el cortafuegos necesario. Su yoga no es una postura estética, es una tecnología de resistencia para que el Conatus no se disuelva en el scroll infinito. Es el regreso al cuerpo como único territorio soberano frente a la tiranía del algoritmo. ↑
