¿Sigue siendo útil el Humanismo en la era de la IA? Un análisis posthumano

| Escrito por Jorge Cocompech

Guía para sobrevivir al funeral de tu propio ego (o cómo dejamos de ser el centro del universo).

Nos vendieron la idea de que éramos los protagonistas de la película. Durante siglos, la promesa del Humanismo fue muy cómoda: el ser humano en el centro del escenario, la naturaleza como escenografía de fondo, la tecnología como un conjunto de cables que obedecen nuestras órdenes y nosotros, héroes soberanos, tomando decisiones racionales con una taza de café en la mano.

Spoiler: el guion se rompió hace tiempo y nadie nos avisó.

Basta con intentar mantener la atención durante veinte minutos sin mirar una pantalla, o ver cómo un algoritmo que no conocemos nos predice el estado de ánimo antes de que nos levantemos de la cama, para entender que de “soberanos” nos queda bastante poco. Ni la mente es tan nuestra, ni las máquinas son tan inofensivas, ni el planeta está particularmente interesado en seguir siendo nuestro render decorativo.

Esta serie de 8 artículos no es un seminario de filosofía académica ni un manifiesto futurista con olor a silicona. Es, más bien, un diario de campo sobre la sospecha de que nos quedamos con el mapa equivocado. Una revisión sin solemnidad de cómo la carne, el código, los virus y la infraestructura nos tienen moldeados desde hace rato mientras nosotros seguimos creyendo que tenemos el control del control remoto.

Las 8 etapas del desmonte

Para no aburrirnos con la teoría pura, nos vamos a meter al taller a desarmar la ficción por partes:
  1. Bajar de la cima: Cómo aceptar que no eres el Rey León del planeta sin entrar en una crisis existencial antes del desayuno.
  2. La ilusión de la frontera: De cómo nos inventamos que “la naturaleza” y “la cultura” eran dos cosas distintas para sentirnos especiales.
  3. La prótesis invisible: Tu teléfono no es una herramienta; es la mitad de tu lóbulo frontal y se te olvida dónde lo dejaste.
  4. Ciborgs de banqueta: Olvídate de Robocop; la hibridez real es tomar café instantáneo mientras un feed de datos te dicta qué sentir hoy.
  5. La trampa de la inmortalidad: Desmontar el circo del optimismo tecnofuturista que te vende el elixir de la juventud en formato de suscripción mensual.
  6. ¿Humano según quién?: Un repaso a las letras pequeñas del “Hombre Universal” (spoiler: el molde le quedaba chico a casi todo el mundo).
  7. Cuando las cosas toman la palabra: De cómo los virus, los algoritmos y el clima deciden tu agenda de la semana mejor que tú.
  8. Ética para un mapa roto: ¿Cómo quedar bien con el entorno cuando descubres que la “naturaleza humana” nunca existió?

Así que tómate el café mientras puedas y acepta la invitación. Al final, dejar de ser los protagonistas del show no es el fin del mundo; es apenas la oportunidad de dejar de actuar en una obra pésimamente escrita y empezar a mirar, por fin, hacia el resto del reparto.

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